Un día me di cuenta que lo que me enganchó a decidirme por obtener mi casa fue una serie de plantitas que decoraban la entrada ellas se mostraban en todo su esplendor y me llegaron directo al corazón, lo triste fue que al mudarme se las habían llevado. Entonces recuperé el espacio volviendo a colocar las mismas plantitas y otras más, adapté el espacio a mi gusto.
Las platitas tienen el poder de cambiar por completo la forma de habitar cualquier espacio.
Tener espacio verde, (aunque sea uno pequeño). te ayuda a observar la vida que se transforma, que crece, que acompaña.
Tener plantas además de decorar es recordar que dentro de mí también hay vida que necesita atención, luz, agua, paciencia.
Cuidar una planta es crear un pequeño ritual diario. Es observar, tocar la tierra, reconocer los cambios sutiles.
Sentir el vínculo que se crea.
Me ayuda a habitar el presente, a traer belleza a lo cotidiano.
Las plantas son maestras silenciosas del cuidado propio y del amor simple y la Abundancia.


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